En el cruce de la calle Cencibel y la calle Airén, Manuel Requena y Cristina Moreno forman el proyecto de Vinos Indar, en la población de Socuéllamos, dónde elaboran vinos muy singulares 100% manchegos, sin florituras, ni maquillaje.
Con estas dos variedades tan extendidas, y alguna que otra más, consiguen vinos que muestran la grandeza y calidez de su tierra a través de la humildad de sus manos. Su filosofía “menos es más” les permite siempre dar un pasito más allá y lograr una mejora continua.
Cultivamos las tierras que heredamos de nuestros padres y madres, que a su vez lo heredaron de los suyos. Quise coger el relevo del campo de mi abuelo Octavio, relata Manuel, que a su vez me enseñó todo lo que pudo durante 8 años intensos que fuimos uña y carne, hasta que nos dejó en 2020.
En estos 12 años de trayectoria, he intentado crear una manera de vida lo más acorde a mis valores. Somos pequeños productores de uva, aceituna y hortaliza. Nos gusta diversificar para poder tener opciones.
Trabajamos a escala humana, de esta manera nos encargamos nosotros mismos del procesamiento de nuestros campos. Vivimos en medio de una de las fincas, con placas solares para electricidad y sistemas de compost para que casi todo se pueda reutilizar.
Cuando empezamos a elaborar vino, queríamos que esa filosofía llegara a la botella.
Usamos sólo uva que nosotros trabajamos de manera manual, con ayuda puntual de
maquinaria muy artesanal.
Elaboramos solo un 20% del total de uva que cosechamos, el otro 80% vendemos a
otros bodegueros o a grandes bodegas. Esto nos da mucho juego y tranquilidad a la
hora de hacer vino, pues es fácil, conseguir muy buena uva buscando por toda la
finca y solo necesitar el 20%.
Yo, Manu, soy el responsable de trabajar la viña y tomar las decisiones en bodega, y
lo que busco en mis vinos es, interpretar la añada y acompañar la uva todo el ciclo ,para ver el mejor momento de cortar, y la mejor manera de elaborar.