En el norte del Véneto, a espaldas de los Dolomitas y a los pies del altiplano de Asiago, se encuentra la cantina Rarefratte, en Breganze, territorio históricamente reconocido como la cuna del Vespaiolo, su variedad blanca autóctona más emblemática.
El paisaje vitícola está definido por dos torrentes que atraviesan la zona y modelan sus suelos: el Ciòn Bianco, que deposita cantos aluviales de piedra blanca, y el Ciòn Nero, que arrastra arcillas y piedras negras de origen volcánico. Los viñedos se distribuyen por las distintas vertientes que generan estos cursos de agua, ofreciendo una notable diversidad de suelos, exposiciones y microclimas.
Rarefratte es el proyecto de Cristian Moresco y Arianna Grandis, nacida del deseo de mantener los cultivos locales, vivir de la agricultura y preservar la identidad vitícola de Breganze. Aunque la familia de Cristian cultivaba viña para la cooperativa del pueblo, pronto deciden comenzar a vinificar para proteger un patrimonio varietal que estaba a punto de desaparecer, inspirado por un antiguo viñedo del municipio.
Gracias al rescate de aquel viejo viñedo y a estudios genéticos, pudieron identificar uvas históricas que antes llegaban a la cooperativa sin nombre propio. Entre ellas se encuentran Gropella di Breganze, Marzemina bianca, Gruaja, Glera lunga y Pedevenda, muchas de ellas fuera de la Denominación de Origen local, que sí admite variedades internacionales.
Cristian y Ari defienden que la pérdida de estas uvas supone la desaparición de una parte esencial de la historia agrícola y cultural de Breganze. Sus vinos, elegantes y minerales, expresan con precisión la tipicidad de cada variedad y del paisaje que las vio nacer, dando lugar a elaboraciones únicas y profundamente identitarias.